31 de agosto de 2015

Muffins de arándanos by NuriaChef

En el verano dejé un poco aparcado el blog y, también, algo de lado la cocina por el calor. Pero lo que jamás dejo de lado es la pasión que tengo por la gastronomía en todos los sentidos. Así que me di el capricho de comprarme unos libros de recetas de esos que se comen con la vista, maravillosamente ilustrados y muy bien explicados.

Son libros emblemáticos de recetas "gluteneras" pero cada vez encuentro menos misterio para adaptarlas así que ya era hora de que les levantara la veda. 

Recurrí compra online. Cuando llegaron a casa yo estaba en el trabajo, lo recogieron mis hijos y me encontré con que... ¡estaban marcados con post-it!




Había sido la niña que, ni corta ni perezosa, me dice: quiero esto y esto... y esto...

Uff... Le dije que yo no tengo las mismas vacaciones que ella y necesitaba descansar, al menos, de alguna de mis facetas pero que podía mirar con cual receta se atrevía. Yo tan sólo le indicaría qué adaptación necesitaría para hacerlo sin gluten.

¿Creéis que se amilanó lo mas mínimo?

(Observad en la foto la de post-it que tiene el libro)



Ingredientes:

200 grs. de azúcar
280 grs. de harina sin gluten Schar Dolci
1 cucharada rasa de levadura (utilicé de Dayelet)
pizca de sal
1 huevo
40 gr. aceite
ralladura de la cascara de un limón
250 grs. de leche
unas gotas de esencia de vainilla
200 grs. arándanos

Preparación:

1. Tamizar harina, azúcar, levadura y sal en un bol grande.

2. En otro bol batir el huevo, aceite, ralladura de limón, esencia de vainilla y la leche. Añadir al bol de la harina y mezclar bien con batidor de mano.

3. Añadir los arándanos y mezclar despacio con espátula de silicona.

4. Rellenar los moldes hasta sus 3/4 partes de capacidad.

5. Hornear 20 minutos a 200 grados.




Observaciones:

No debe utilizarse ningún aparato para hacer esta receta. Sale mejor a mano.

Estos muffins duran mucho tiempo tiernos si se guardan en un tarro grande de cristal o en una bolsa de plástico.




Espero que os guste,


Lourdes

27 de agosto de 2015

Pastel de cabracho

Esta es otra de las recetas que me dan poco sufrimiento, en cuanto al calor de verano se refiere, porque... ¡lo hago sin horno!.

No obstante os contaré, abajo en la receta, las opciones que tenéis por si acaso no disponéis de procesador de alimentos tipo thermomix o Cukó que es lo que yo he utilizado.



Como veis el pescadero me dió buenas piezas e incluso ¡con el anzuelo puesto!

Es un pescado que hay que desmenuzar bien de espinas, piel y escamas así que decidí cocinarlo al vapor. Creo que es una muy buena opción.


Ingredientes:

2 cabrachos (pesaron 700 grs.)
1 brick pequeño de tomate frito (200 grs)
1 brick pequeño de nata de cocinar (200 grs)
1 puerro
sal
pimienta
4 huevos
1 chorrito de vino blanco



Preparación:

1. El cabracho se cuece al vapor y se desmenuza limpiándolo muy bien de espinas y escamas. Lo reservamos.

2. El puerro se trocea bien finito y salteamos en una sartén con un poquito de aceite. Cuando empiece a coger color retiramos y reservamos.

3. En un procesador de alimentos se echa el pescado, el tomate, nata, puerro, sal, pimienta, 4 huevos y chorrito de vino blanco.

  • Yo lo hice en Cukó programando 15 minutos, velocidad 7 a 90 grados. Luego se echa en un molde y se lleva a la nevera unas horas antes de desmoldar y servir.
  • En thermomix se hace igual y quedará con una textura mas fina.
  • Si no tenéis procesador de alimentos pues batir todos los ingredientes, echar en un molde y hornear al baño maría. En horno sería 40 minutos a 180º .




Presentación:

A mí me gusta acompañarlo de salsa rosa y ensalada.

Recuerda:

En esta receta hay que revisar la composición del brick de tomate y el de salsa rosa y comprobar que es apto para celíacos. La nata es un genérico y es apta de cualquier marca. 


Espero que os guste,

Lourdes

24 de agosto de 2015

En busca de lugares emblemáticos de España

Para este verano habíamos soñado con un viaje fuera de España pero, por ciertas circunstancias familiares, no podíamos irnos muy lejos ni muchos días.

Tanto nuestros hijos como nosotros somos culos inquietos y no nos hace mucho lo de irnos en el verano a la playa a tirarnos en una hamaca y tostarnos vuelta y vuelta. Así que nos hicimos otro de nuestros recorridos de búsqueda de lugares emblemáticos.



1. Lago de Sanabria

Es el mayor lago de origen glaciar de Europa y lo tenemos en la provincia de Zamora. Su entorno es un paraje natural precioso.

La visita en el barco merece mucho la pena ya que nos hacen entender la formación del lago y la fauna y flora que lo rodea. Además, el barco funciona de forma eólica-solar exclusivamente y podemos comprobar que sí son viables las energías alternativas y limpias para el transporte.

Lo que nos gustó mucho, también, fue la clase práctica que recibimos sobre plancton.




Subimos a San Martín de Castañeda desde donde pudimos ver el lago desde mirador alto y disfrutar de un aire puro maravilloso.

Para comer recurrimos al buén chuletón a la brasa y de postre un magnum. 

La verdad es que, con las cosas claras por nuestra parte, se puede comer sin gluten fuera. Lo complicado es que sea una dieta variada pero yo creo, y lo veréis a lo largo del relato de nuestra salida, que al final lo conseguimos.


Ese día nos hospedamos en un precioso apartamento en El Puente. Un pueblo pequeño y muy bonito.


Donde hicimos, por la tarde, algo de senderismo.


Para cenar anduvimos un poco perdidos pero al final nos sentamos en una terraza donde se vislumbraba fama y la verdad es que muy bien. 

Nos contó la camarera que lo mas típico allí era una fuente, de barro, grande de pescados y le dijimos que teníamos dudas con dicha fuente porque debía ser sin gluten. Nos dijo que esa fuente lleva calamares rebozados pero se les prepara a la plancha. ¡Contentísimos de que nos entendieran a la primera!

Así que esa noche tuvimos una fuente de pescados que llevaba truchas, calamares, gambas y pulpo y una ensalada.



2. Termas de Orense 

¿Imagináis bañarse en aguas termales a 40º en pleno verano? Pues eso hemos hecho nosotros.. ¡Qué locos! Pero la realidad es que cuando se sale del agua se nota fresquito.

Son aguas minerales que manan a 60º pero se mezcla con agua fría para poderla hacer apta para el baño. Estas que veis son gratuítas y están al lado del Miño.



Para comer fuimos a la La Pepita, por el centro de Orense, donde hay variedades de hamburguesas riquísimas y la mayoría aptas para celíacos. El pan sin gluten en el que la ponen es muy bueno.




3. Azotea de la Catedral de Santiago de Compostela

Ya conocíamos Santiago de Compostela y su catedral pero la opción de subir a la azotea no la habíamos conocido y nos parecía una oportunidad única que durará poco tiempo porque también está en vías de restauración.

¡Estuvimos encima de una catedral!... Nos encantó.





Pasear por las calles de Santiago es también muy emblemático y cautivador y, además, disfrutamos comprando productos típicos sin gluten en una pastelería.

La tarta de Santiago nos dijeron que, aunque es sin gluten, no la etiquetaban como sin gluten porque se horneaba en un horno común a mas productos. Me pareció perfecto que nos comentaran eso porque realmente nos demostraban tener conciencia de la contaminación cruzada.


Y para cenar... ¡una gozada de sitio en el que estuvimos!. Fuimos allí por recomendación de una tabernera en donde tomamos un refresco y la verdad es que fué una maravilla.

La taberna donde tomamos el refrigerio es La Barrika y tuvieron el detalle de poner aperitivo, aparte, sin gluten y el restaurante es O Afiador.





4. Playa de las Catedrales

No tuvimos mucha suerte con el tiempo pues mirad en la foto como lo hubiéramos visto con buen tiempo y como estuvimos.

Sirvieron de poco los plásticos impermeables que llevábamos y nos calamos pero bien pero la realidad es que fué una auténtica aventura y disfrutamos.



5. Pueblos de pescadores de Asturias

Como en la playa de las Catedrales estuvimos poco tiempo, mucho menos del que teníamos previsto, pues seguimos hacia algún puerto pesquero y así llegamos al Puerto de Vega



Y comimos en un restaurante en el mismo puerto donde, antes de entrar, preguntamos sobre la posibilidad de comer paella sin gluten y no sólo lo hacían sin gluten sino que además tenían pan. ¡Riquísimo todo!






Estuvimos hospedados en el hotel El Pinar en Villapedre que cito porque, aunque en todos los hoteles por los que fuimos pasando nos tuvieron preparado desayuno sin gluten, este fué el mejor.





6: Covadonga

Qué preciosidad de sitio. Realmente nos cautivó a todos.



Para comer tenía señalados algunos sitios pero el GPS nos llevó a Cangas de Onís cuando en realidad estaban a las afueras. Así que aparcado el coche pues decidimos preguntar donde comer una fabada que era nuestro antojo y lo que procedía por aquel lugar.

El primer sitio que preguntamos nos dijeron que utilizaban pastilla de caldo y tuvimos que descartarlo pero en el segundo... ¡¡fabada para comer!!

Y fué muy curioso porque aunque no tenían pan sin gluten ni era un sitio recomendado cuando pusieron la ensalada trajeron los picatostes en un cuenquito aparte porque no querían contaminarla y por si alguno de los comensales lo quería.



7: Fuente Dé

Otra vez el tiempo nos evitó ver el paisaje en su esplendor pero, a cambio y como no veía, me atreví a salir al balcón que hay arriba colgando sobre el valle. Sin duda comprobé, por mi misma, que ¡el miedo es psicológico!




El paisaje con niebla también tiene su magia.



Es una zona preciosa y nos dió tiempo a hacer algo de senderismo, visitar Potes y comer, en el Parador, cocido lebaniego... ¡qué bueno!



8: Cristo del Otero

Nos cogía de regreso y no conocíamos este otro lugar emblemático de España situado en Palencia. Nos dió penilla donde le han plantado el pararrayos.



Comimos en el centro de Palencia en Matuka.



Y hasta aquí nuestro recorrido de este verano.

Espero que os guste,

Lourdes

20 de agosto de 2015

Aprovechamiento de las pepitas de tomate

Me estoy pasando el verano haciendo salmorejo cordobés. Creo que lo puedo definir como mi plato de verano favorito... ¡Qué vicio le he cogido! Ha habido días que ha sido mi comida y mi cena... ¡sin mas! No me apetecía otra cosa.

Y claro, como recordaréis en la receta, yo cuelo las pepitas y piel de tomate que hay que aprovechar y he encontrado una opción que me gusta mucho.




Ya se sabe: ¡Hasta el rabito todo es tomate! 

Dependiendo de la madurez y variedad que haya utilizado en esa ocasión se quedará en el colador mas o menos "resto".

La piel está muy fina y no es desagradable de comer porque ha sido molida en la batidora y junto con las pepitas se unta un poco de pan, sal y aceite y es una gozada.

A ver si puedo pillar tomate de Miajadas que, justo ahora, es el mejor momento de ir allí.


Pues voy con la receta del aprovechamiento que le he hecho este verano y que mas me gusta:

Ingredientes:

50 grs. de Aceite de oliva virgen extra.
Un pimiento rojo.
2 dientes de ajo
Sobra de tomate 
Perejil picado, pimienta y sal
2 cucharadas de buen vinagre.

Preparación:

1. Trocear el pimiento rojo en tiras y echar a rehogar en una sartén con el aceite.

2. Trocear los dientes de ajo muy finitos y añadir a la sartén a los 5 minutos.

3. Pasados otros 5 minutos añadir las pepitas y piel de tomate, bajar el fuego, poner una tapa a la sartén y dejar freir durante 15 minutos. Vigilad y removed de vez en cuando.

4. Añadir perejil picado, pimienta, sal y el vinagre. Remover y dejar reducir unos 5 minutos. Si lo veis muy seco, antes de los 5 minutos de reducción, añadir una cucharada de agua.






Servir con unas rebanadas de pan tostado como acompañamiento. (Utilicé de la marca Beiker sin gluten)



Espero que os guste,

Lourdes


17 de agosto de 2015

Pikerita,s way

7 años de blog
7 años de experiencias
7 años con recetas sin gluten
7 años de evolución
7 años cuya premisa particular ha sido siempre la de no cuestionar, jamás, el contenido de los demás blogs pero sí hacerlo constantemente con el del mío.
7 años con el oficio mas libre de cuantos tengo porque, aunque me da su trabajo, yo decido todo lo concerniente a este mi blog.

Es raro el día que no le dedique un pensamiento con algo que quiero publicar, contar, reflexionar o cambiar... Y así es como se ha convertido en Pikerita's way

Pikerita, aunque tuve fuerte deseo de cambiarlo, forma parte de la esencia e historia del blog y no podía cambiarlo pero, creo que, correspondía cambiar el título por algo que fuera mas acertado a lo que es. Aquí no sólo van recetas sino que van historias personales, van artículos varios, trabajos de muy diversa índole, viajes y, todo eso, abarca mucho mas que una cocina.

Habrá quién crea que trato de internacionalizar el blog pero la verdad es que, lejos de esta pretensión, el propio blog ya lo era y no deja de sorprenderme con la cantidad de visitas que recibe de fuera de España.

En resumen, que este nombre es:

  • Síntoma de evolución
  • Afianzamiento del estilo propio
  • Un guiño a los lectores de todo el mundo y...
  • Como dice mi hija: Para quién no lo entienda es sencillamente... Guay.



Miles de gracias por leerme.